Antes que lean el cuento siguiente, quisiera hacer algunos comentarios:
Me di el tiempo de actualizar el skin del blog… me aburrí del blanco.
En 7 días mas, este blog cumple 4 años de vida (3 de plena usabilidad), el primer cuento es de antes, pero este blog fue fundado un 20 de Marzo del 2006.
Perdí los links de los blogs que leo y mis blogs amigos; ustedes saben quienes son, pónganme un comentario con el vinculo para reponerlos.
Leyendo mi blog de punta a cabo me di cuenta de que si tengo cierto estilo personal de escritura y que a pesar de mi critica constante en tono de broma-certeza, este blog no esta mal. Yo hubiese comprado mi libro y…
En vista de que me da pereza llevar mis escritos a una editorial, no apareció un editor mágico ni nada parecido, editaré un par de libritos a la usanza antigua pero en forma moderna, los haré a mano e incluiré un par de cosas que constan entre mis escritos que nunca subí a este sitio. A menos que uno de ustedes logre que me publiquen. Si alguien quiere alguno avíseme. ¿Cuanto estarían dispuestos a pagar si los vendo?
El año pasado conté muchísimos cuentos; pero por motivos que no comprendo, no he podido plasmar ninguno de esos relatos en el blog.
Muchas gracias a todos por sus visitas y comentarios, prometo que este año será mas fructífero que el anterior (cosa que ya sucedió… ya llevo mas cuentos que todo el año pasado).
Atentamente: David Castillo J.
El Mimo
Pipo se metió al restaurant de siempre y saludó de un beso a la mesera; se metió al baño, sacó sus pinturas, su traje y su sombrero, se pintó de mimo y salió haciendo una venia. Caminó hasta el paseo peatonal donde todos los días se instalaba y llegó puntualmente a las 4, el corro de gente ya había tomado posiciones, lo esperaban igual que todos los días.
Valentín salió del trabajo dos horas antes, llevaba una caja con todas sus pertenencias, una cara larga y un sobre azul en el maletín.
Pipo imitó a un par de transeúntes, a una paloma y a un perro, la gente se reía y las monedas tintineaban en el sombrero que había depositado con antelación para dicho propósito.
Valentín, cabizbajo, no notó que el mimo que siempre lo molestaba por su caminar arrastrado y su espalda levemente curvada ya se había instalado.
Pipo vio al muchacho de las siete un poco antes y se predispuso a imitarlo.
Valentín que había tenido un pésimo día vio al mimo que lo imitaba y no aguantó. Sacó de la caja un viejo trofeo y le dio repetidas veces en la cabeza al mimo hasta que este cayó inconciente en el suelo.
El mimo no gritó ni una sola vez.
*
1 comentarios:
hace mil años que no pasaba por tu blog y pensé "por qué no dejar un comentario"
muy buen cuento, me gustó mucho... las cosas que escribes siempre dejan un "gustito" con lo último que dices. Ojalá sigas subiendo cuentos, seguiré leyéndolos.
(Oshin)
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