Fotografía, primer lugar.
- Uno gris como el otoño.
Caminó por Santiago con su cámara apretada bajo el brazo, recorrió los bajos fondos casi disfrazado en busca de la fotografía perfecta, de aquello que caracterizara mejor la ciudad en donde vivía. Hurgó en lo mas profundo de la urbe encontrando solo mas de lo mismo pero sin encontrar material inspirador.
Decidió subir, recorrer ese otro mundo por donde las micros no pasan y solo se llega de manera particular, en vehiculo propio y con invitación. Un lugar donde la delincuencia no existe y los problemas como los paros y la pobreza son harina de otro costal, culpa de otro gobierno que impera en otro país que no es éste, sin encontrar tampoco nada que le sugiriese una fotografía ganadora.
Dio el concurso por perdido, caminó hasta el barrio Bellavista en busca de consuelo liquido y un poco de des-dignidad , la alegría del pobre o como quisiesen llamarle ustedes a emborracharse para pasar las penas cuando la epifanía tocó su cámara. Ahí, bajo el puente; una paloma, una gaviota y un cernícalo peleaban por la cima de un montículo de basura. Que buena analogía de nuestro país –pensaron los jueces mientras le daban el segundo lugar. ¿El primer lugar? Ah, ese lo ganó uno que le sacó una foto a unos abuelos dándose un beso, lo mismo de siempre, la misma foto que es igual a mil otras fotos. Ya ni poesía les queda a los besos y los abuelos.
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