martes, 10 de octubre de 2017

Que sea cantando

(I)
Si he de morir,
que sea cantando.

No importa si es pena
o un disparo al corazón,
mi ultimo aliento
será una canción.

(II)
No importa si la muerte toca mi puerta,
que entre, que pase.
Quizás la encuentra abierta.
Me encuentra en el jardín,
bajo la luz del sol,
entre trinos y gorjeos
de otros como yo.

(III)
Si he de morir,
Que sea cantando.
Cantando canciones puras,
como la del arriero que navega
la montaña en su montura.

(IV)
Si he de morir,
que sea de frente,
a cara descubierta,
como los valientes.
Con beso en la frente
si es necesario
que tu sacrificio,
sea mi calvario.

(V)
Si he de morir,
que sea cantando,
aunque sea una simple canción,
pues quien canta del corazón,
aprende a jamas morir.



*

miércoles, 4 de octubre de 2017

Pequeña décima centenaria


Noventa y seis campanazos...
Llaman a vuestras puertas,
Noventa y siete señores,
Te traen oro, mirra, ofrendas.
Noventa y ocho vitores
de noventa y nueve guitarras,
Cantan a coro,
En tus cien años
Feliz cumpleaños,
Violeta Parra.


*

domingo, 10 de septiembre de 2017

Nada mas que piel

Muchachos y muchachas semidesnudas recorren las calles, aceras y parques de la gran ciudad. Se ha vuelto frecuente verles posar sobre estatuas, hitos arquitectónicos o murales. Van a los museos y en vez de presenciar y sentir el arte; posan. Se paran frente a los oleos y se fotografían semidesnudos, algunos incluso se deshacen de su minúscula ropa interior y en cueros, se retratan para el deleite de sus fans.

Así era su pobreza, lo único que tenían para ofrecer era piel.

Lo mejor de mi, son las horas que paso ejercitándome frente al espejo, son como seis diarias -me dijo una muchacha que entorpecía mi visión de un cuadro de Bravo con sus piernas entreabiertas. El resto del tiempo, poso para mis admiradores. ¿Me admirarías?

Y la admiré, tres segundos. Y posteriormente algunas noches.

Para ella, vestirse era como dormir. Una vez que la vestías simplemente desaparecía. No había nada más en ella, que piel.


*




lunes, 31 de julio de 2017

Más real que la realidad misma



Lloraba amargamente sentado bajo al sol de la gran parcela; de pronto, se acerca mi ex esposa y me da un abrazo por la espalda para animarme, fué inútil.

Nunca te había visto amar así, ni siquiera a mi... -me dice sin atisbo de tristeza.

- ¿Qué se siente?
- Es como estar vivo y muerto a mismo tiempo.

*

miércoles, 8 de febrero de 2017

¡El blog ha muerto, larga vida al blog!

Vaya... los tiempos cambian, los autos aún no vuelan, ya entendí el propósito de la vida y saqué ese libro pendiente (en forma virtual, claro); pero, ¿como reducir 10 años de escritos a una frase de despedida?

Simple: gracias.

Gracias por leer y sobretodo por no hacerlo, por empujarme a escribir y por perderse la mejor parte (de éste blog, no de la vida) con el simple acto de no leerme jamás. Por las risas y los comentarios y por permanecer en la inopia voluntaria. Gracias por ser el límite que se transgrede y al que se le teme; barrera invisible pero de color azul, límite triste y personal, carcajada, llanto y si... al principio (y también al final) hombre triste, como algún personaje escribió como comentario ya años atrás.

Tuvo más de 20.000 visitas (las cuales decidí devolver en el contador que está por ahí), pero poco importa, ¿Importan ahora los habitantes de Pompeya? No, lo que importa ahora es la lección.

Y la lección es que en el 2017 el blog como tal ha muerto y ha sido reemplazado por otras formas de comunicación más directas, con nombre y apellido o con su link a facebook o a linkedin. ¿Traspasaré este espacio a Facebook? No.

Así que gracias por su tiempo, es lejos lo más valioso que puede entregar una persona a otra.


Un abrazo y hasta siempre.

David Castillo Jaramillo.

martes, 24 de enero de 2017

El primer paso es tirarse un paso. (O la humanización del hombre errante)



Estar en éste universo no implica necesariamente ser parte importante de el; si no, pregúntenle al señor Kast que llevó a sus hijos al metro para que "conocieran" como se mueve la gente. ¿Cachai lo que es vivir en Santiago y no saber qué es el metro?

Un auto es un tipo universo. Uno que te traslada, te lleva, te aleja, te esconde... te enajena.

Es un mundo privado, externo a lo que piense la gente, al clima, al clamor de hambre del vagabundo de la esquina, al grito de auxilio de la muchacha del callejón, al reggueton y al rock, al amor y al odio, a lo lindo y lo feo, a todo lo que compone nuestra sociedad.

Es una burbuja.

Es una pared.

Es la anteojera del hombre "libre".

Libre, con la libertad de alienarse de la sociedad, de escapar de ella y perderse absolutamente en otras cosas que no tienen relación con ella y que te lleva a tener pensamientos hueones como poner globos con cámaras o mimos en las discoteques. Pa' mi que es el aire viciado del auto que los pone así...

Porque eso es lo que le ha hecho la alienación a nuestro país, te vuelve hueón. Dejas de ver a la sociedad como un individuo, dejas de experimentar el pesar de la gente corriente o el olor de la flor que brota, al niño que sufre y al hombre que trabaja todos los días y se sube al metro... y por lo mismo tienes otra serie de pensamientos hueones como que la gente es floja o que el extranjero nos viene a parasitar... porque no te das el tiempo de verlo levantarse a las 5am para ir a trabajar, no ves a las personas subiéndose a las 6:30 al metro, apretados, cansados, somnolientos y acalorados.

El primer paso es tirarse un paso, bajar del auto e ingresar a la vida... experimentar la "empatía".

El segundo es caminar, pero de eso les cuento otro día.



*

martes, 3 de enero de 2017

Ta' mala la cosa...


Yacía tapado con un roñoso cubrecamas al alero del Círculo de Coroneles de la Aviación y frente al Teatro Municipal. La cara se le iluminó de un naranjo furioso cuando le dio una calada al cigarrillo, sus ojos se encendieron como tizones y antes que su boca desdentada emitiera el clásico "tiene una moneda", le pedí la cola del pucho al que le acababa de dar una fumada.

De entre sus ropas sacó un cigarro aplastado y a medio fumar que luego me ofreció.

Así de mal estaba la cosa...




*

jueves, 8 de diciembre de 2016

Te terminé, bendito libro.

Hace como 6 años, dije que escribiría un libro... el 28 de noviembre del 2016, lo terminé.

Pues aquí está el primer spoiler, 48 páginas de un libro de casi 200. Aún no termino la portada definitiva ni la diagramación del libro total, pero con esto se pueden hacer una idea.

Eso.


http://issuu.com/inteligible/docs/santiago_un_dia_cualquiera_spoiler

lunes, 28 de noviembre de 2016

El Metacuento

¿Como se hizo millonario tu papá? La historia es súper loca…

Un día tuvo la idea de que al hacer un carrete gratis lograría que todos los chilenos lo escucharan, así que plantó una semilla en twitter. Hizo un usuario llamado @depto1008 y lo dejó ahí, el 20 de noviembre del 2020 anunció que la temática del carrete iba a ser #TraiganHielo. Tu papá a esa altura contaba con que el libro se vendiera medianamente bien y que habría gente interesada en ir a un carrete gratuito después de leer el libro, así que empezó a mostrar la idea, un carrete en un parque en donde cuatro auspiciadores distintos se iban a poner con el copete y carrete gratis para los asistentes y que iban a ganar con toda la publicidad mundial que se les iba a hacer.

Con la frasesita del “traigan hielo”, se le acercaron algunos de los auspiciadores de copete y otras cosas a comprarle la idea, los escuchó a todos y dijo que iba a decidir por la mejor oferta para la idea y para la gente, y les iba a comunicar. La campaña se hizo conocida y el libro que tenía el Metacuento también, así que empezó a circular. El Metacuento se extendió por todas partes.

La prensa extranjera ya había comentado el fenómeno (es un libro con bonus track, osea); tiempo después, anunció la fecha a través de la misma cuenta y luego el lugar del carrete. Se hizo conocidísimo. Era la primera vez que alguien hacía un experimento así, contar el final de un cuento que va a pasar en la vida mucho antes, mientras te está contando el cuento, pero que quizás no pasa y puedes refutarlo, una contradicción en si misma.

Y le fue bien, los auspiciadores le pagaron una camioná de plata al viejo que es la que usó para retirarse y dedicarse a la justicia social. Después de las bandas y antes del humorista que animaron el carrete, se dio un pequeño discurso escrito por el.


Esa fue una de sus ideas, no se con cual se ganó el premio.

lunes, 25 de enero de 2016

La redención de una ciudad pecaminosa


Estamos en algún momento del primer cuarto del año 2007, recuerdo el año con claridad gracias a que algunos meses antes, pasé caminando frente a la Moneda y en el bandejón central, había una de las ya desaparecidas “micros amarillas” dada vuelta, producto de algún confuso accidente con un rinoceronte... ¿Rinoceronte? Si. Me refiero a la primera visita a Chile de la compañía francesa Royal de Luxe y el espectáculo de La Pequeña gigante.
En la cordillera nevaba. Acá abajo; en la cuidad, llovía con uno de esos fríos que calan los huesos. Las noticias hablaban de los refugios de emergencia que se habían abierto para los sin techo (nombre cuico que se les da a la gente en situación de calle (otro nombre cuico)) o vagabundos, a lo largo de todo Santiago, el resto de las noticias eran como siempre mentiras disfrazadas de verdad o verdades disfrazadas de mentira, según el poderío y la conveniencia del culpable… o inocente.
Durante la noche, nos refugiamos bajo el alero de una botella de vino, nos abrigamos al calor de nuestros cuerpos desnudos, nos amamos hasta la hora de irse a trabajar, nos despedimos ante la promesa del hasta nunca. Cumpliríamos.
¿Fue de un jueves a un viernes feriado?¿Semana Santa?¿Restricción para todos los dígitos? No sabría precisar, pero las calles estaban particularmente desiertas, la gente era poca y estaba muy abrigada cuando se detuvo la lluvia y comenzó el viento.
Se que desde antes ya odiaba los paraguas; motivo por el cual no he vuelto a usar uno en décadas, pero ese día en particular uno se ensañó con mi ojo derecho. Prometí no usar uno nunca más. Ni un disculpas, Santiaguinos de mierda. Crucé para moverme por los parquecitos del bandejón central de la Alameda en donde no había gente.
Y ahí, frente a la Moneda y mucho antes de la existencia de la bandera del millón de dolares, me da la bienvenida el amanecer.
El fuerte viento se llevó a las nubes y acalló a todos los paraguas. Uno a uno se fueron cerrando. Algunos volvieron a las carteras; otros más desafortunados, al tacho de la basura. Una última estrella me guiña el ojo antes de desaparecer en el cielo despejado, como pidiéndome que me prepare.
Y la Cordillera a lo lejos me mira inmóvil, vibrante, orgullosa. Blanca y amarilla y naranja y roja y violeta, eterna como resistencia Mapuche, infinita como amor de madre. Completamente desnuda, desprovista de su habitual vestido de smog.
No termino de salir de mi estupor, cuando el sol padre decide coronarla con sus rayos de oro. Reina por sobre todas las reinas, la más altiva de todas, la mama pacha en todo su esplendor.
Y uno ahí; minúsculo, subatómico, ínfimo. No sabía si reír, llorar, vivir, morir o rezar. Sólo pude articular una frase mientras el recuerdo se grababa por siempre en mi mente, como si fuese la visión del Aleph.
- La ca gó.