La Vida Es Magnifica
En este país, la moneda de cambio es la imaginación.
miércoles 29 de febrero de 2012
Distracción
viernes 5 de agosto de 2011
¿Cómo se los explico, hijos míos?
martes 12 de abril de 2011
Insuflo de vida
sábado 30 de octubre de 2010
Aún espero la inspiración
domingo 22 de agosto de 2010
Y hace eones atrás, puse un huevo.
miércoles 19 de mayo de 2010
Las ausencias
lunes 10 de mayo de 2010
La Plaga
lunes 3 de mayo de 2010
Pensamientos al Pasar.
Yo no pierdo el tiempo, son las horas las que me desencuentran.
*
sábado 13 de marzo de 2010
El Mimo
Antes que lean el cuento siguiente, quisiera hacer algunos comentarios:
Me di el tiempo de actualizar el skin del blog… me aburrí del blanco.
En 7 días mas, este blog cumple 4 años de vida (3 de plena usabilidad), el primer cuento es de antes, pero este blog fue fundado un 20 de Marzo del 2006.
Perdí los links de los blogs que leo y mis blogs amigos; ustedes saben quienes son, pónganme un comentario con el vinculo para reponerlos.
Leyendo mi blog de punta a cabo me di cuenta de que si tengo cierto estilo personal de escritura y que a pesar de mi critica constante en tono de broma-certeza, este blog no esta mal. Yo hubiese comprado mi libro y…
En vista de que me da pereza llevar mis escritos a una editorial, no apareció un editor mágico ni nada parecido, editaré un par de libritos a la usanza antigua pero en forma moderna, los haré a mano e incluiré un par de cosas que constan entre mis escritos que nunca subí a este sitio. A menos que uno de ustedes logre que me publiquen. Si alguien quiere alguno avíseme. ¿Cuanto estarían dispuestos a pagar si los vendo?
El año pasado conté muchísimos cuentos; pero por motivos que no comprendo, no he podido plasmar ninguno de esos relatos en el blog.
Muchas gracias a todos por sus visitas y comentarios, prometo que este año será mas fructífero que el anterior (cosa que ya sucedió… ya llevo mas cuentos que todo el año pasado).
Atentamente: David Castillo J.
El Mimo
Pipo se metió al restaurant de siempre y saludó de un beso a la mesera; se metió al baño, sacó sus pinturas, su traje y su sombrero, se pintó de mimo y salió haciendo una venia. Caminó hasta el paseo peatonal donde todos los días se instalaba y llegó puntualmente a las 4, el corro de gente ya había tomado posiciones, lo esperaban igual que todos los días.
Valentín salió del trabajo dos horas antes, llevaba una caja con todas sus pertenencias, una cara larga y un sobre azul en el maletín.
Pipo imitó a un par de transeúntes, a una paloma y a un perro, la gente se reía y las monedas tintineaban en el sombrero que había depositado con antelación para dicho propósito.
Valentín, cabizbajo, no notó que el mimo que siempre lo molestaba por su caminar arrastrado y su espalda levemente curvada ya se había instalado.
Pipo vio al muchacho de las siete un poco antes y se predispuso a imitarlo.
Valentín que había tenido un pésimo día vio al mimo que lo imitaba y no aguantó. Sacó de la caja un viejo trofeo y le dio repetidas veces en la cabeza al mimo hasta que este cayó inconciente en el suelo.
El mimo no gritó ni una sola vez.
*
domingo 14 de febrero de 2010
Cerritos de tierra (o la concreción de los sueños)
- Este es un cuento mini micro pseudo autobiográfico.
- Cuando lo empezé a escribir era de no mas de dos párrafos, hay cosas que se escriben solas.
Caminaba rumbo a mi casa cuando por primera vez en 20 años volví a ver un cerrito de tierra y sonreí. La gente común ve los cerritos de tierra como un montón de terrones apilados unos sobre los otros; pero, yo lo vi como cuando tenía nueve años.
Recuerdo perfectamente uno de esos días de sol de verano del 89, cuando el verano era menos cruel y sus colores mas vivos; me recuerdo de shorts y polera, saliendo de mi casa después de almuerzo con un autito en cada bolsillo caminando hacia la el árbol de ramas delgadas que crecían a ras de piso (que servían para hacer látigos y astas de banderas), para llegar hasta nuestra tácita área de juego destinada a los autos.
Álvaro llegaba antes (o después según el caso), y nos disponíamos a crear caminos, carreteras, estacionamientos y cuanta cosa necesitaran los autos, una vez construimos una ciudad completa mientras la gente que iba a comprar al local de la esquina miraba con curiosidad el afán que ponían este par de niños en su trabajo.
Cierta vez Álvaro se entró a tomar once y yo me quedé solo terminando una ciudad hasta mas tarde (generalmente los perros, el viento y los transeúntes las borraban al terminar la noche y rara vez podíamos utilizar una ciudad del día anterior, pero no podía dejarla a medias), terminé de adornar y señalizar rutas y vías, accesos y demases cuando un caballero se me acerca y me pregunta ¿qué es eso?, una ciudad (obvio) – le dije yo, y me dediqué a explicarle el porqué de cada salida, aviso y etcéteras. Me preguntó quien la hizo terminada mi explicación y le conté que Álvaro y yo la habíamos hecho.
Me dijo que estábamos ligados al área creativa, que era un gran trabajo y que probablemente termináramos como arquitectos o diseñadores. Yo le sonreí con cara de gracias pero no le entiendo lo que dice y el me sonrió de vuelta, luego siguió hacia donde se dirigía y lo perdí de vista dando vuelta en la esquina.
Tres días atrás vi cerritos como los que hacíamos de infancia junto a la multicancha y recordé que de niño era igual, desafortunadamente cuando pasé los niños ya no estaban, me hubiese gustado ser el caballero que pasa caminando y les dice a los niños lo creativos que son y el área en la que podrían terminar pues quien me lo dijo a mi tenía razón.
Álvaro es arquitecto y yo soy diseñador.
*